viernes, 10 de junio de 2011

EL REPUDIO. Mt 19,1-12.

19                1 Cuando terminó estas palabras, pasó Jesús de Galilea al territorio de Judea del otro lado del Jordán.
2 Lo siguieron grandes multitudes y él se puso a curarlos allí.
                         3 Se le acercaron unos fariseos y le preguntaron para tentarlo:
                         - ¿Le está permitido a uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?
                         4 Él les contestó:
                         - ¿No habéis leído aquello? Ya al principio el creador los hizo varón y hembra (Gn 1,27)
5 y dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos un solo ser" (Gn 2,24).
6 De modo que ya no son dos, sino un solo ser; luego lo que Dios ha unido que no lo separe un hombre.
                         7 Ellos insistieron:
                         - Y, entonces, ¿por qué prescribió Moisés darle acta de divorcio cuando se la repudia? (Dt 24,1).
                         8 Él les contestó:
                         - Por vuestra obstinación, por eso os consintió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no era así.
9 Ahora os digo yo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegal- y se casa con otra, comete adulterio.
                         10 Los discípulos le replicaron:
                         - Si tal es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.
                         11 Pero él les dijo:
                         - No todos pueden con eso que habéis dicho, sólo los que han recibido el don.
12 Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reinado de Dios. El que pueda entenderlo, que lo entienda.

EXPLICACIÓN.

1 - 12.      Continúa el viaje a Jerusalén (16,21). Jesús no enseña a las multitudes, pero las cura (14,14) (1s). Los fariseos suponen la legitimidad del repudio; quieren que decida en una controversia a propósito de Dt 24,1. Es una tentación, pues se trata del ejercicio del poder a nivel doméstico. Jesús argumenta a partir del proyecto creador (4-6); un solo ser, igualdad de hombre y mujer, inseparabilidad. Citan a Moisés (7). Moisés cedió a la obstinación del pueblo frustrando el plan de Dios (8). Jesús propone el ideal del matrimonio humano. Protesta de los discípulos; en tales condiciones, mejor renunciar al matrimonio (10). Esto no es posible más que para aquellos que encuentran en el trabajo por el reinado de Dios su plena realización humana (11-12).

PERDÓN DE LAS OFENSAS. Mt 18,15-35.

                   15 Si tu hermano te ofende, ve y házselo ver, a solas entre los dos. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.
16 Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que toda la cuestión quede zanjada apoyándose en dos o tres testigos (Dt 19,15).
                   17 Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un recaudador.
                   18 Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
19 Os lo digo otra vez: Si dos de vosotros llegan a un acuerdo aquí en la tierra acerca de cualquier asunto por el que hayan pedido, surtirá su efecto por obra de mi Padre del cielo,
20 pues donde están dos o tres reunidos apelando a mí, allí en medio de ellos, estoy yo.
                  21 Entonces se adelantó Pedro y le preguntó:
                  - Señor, y si mi hermano me sigue ofendiendo, ¿cuántas veces lo tendré que perdonar?, ¿siete veces?
                  22 Jesús le contestó:
                  - Siete veces, no; setenta veces siete.
                  23 Por esto el reinado de Dios se parece a un rey que quiso saldar cuentas con sus empleados.
24 Para empezar, le presentaron a uno que le debía muchos millones.
25 Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, con su mujer, sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara con eso.
                  26 El empleado se echó a sus pies suplicándole:
                  - Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo.
                  27 El señor, conmovido, dejó marcharse a aquel empleado, perdonándole la deuda.
                  28 Pero, al salir, el empleado encontró a un compañero suyo que le debía algún dinero, lo agarró por el cuello y le decía apretando:
                  - Págame lo que me debes.
                 29 El compañero se echó a sus pies suplicándole:
                 - Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré.
                 30 Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
                 31 Al ver aquello sus compañeros, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor lo sucedido.
32 Entonces el señor llamó al empleado y le dijo:
                 - ¡Miserable! Cuando me suplicaste te perdoné toda aquella deuda.
33 ¿No era tu deber tener también compasión de tu compañero como yo la tuve de ti?
34 Y su señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda.
                  35 Pues lo mismo os tratará mi Padre del cielo si no perdonáis de corazón, cada uno a su hermano.

EXPLICACIÓN.

15 - 35.         Te ofende, según la mayoría de los mss. y versiones; exigido además por los paralelos en el texto (cf. vv. 21.35). La ofensa crea división y ésta ha de ser reparada lo antes posible. El ofendido ha de tomar la iniciativa; el ofensor ha de reconocer su falta (15). Caso particular de lo expuesto en la parábola de la oveja perdida. Si el ofensor no acepta la reconciliación, se hará todo lo posible. Si la rehúsa hasta el fin, es como el que no conoce a Dios (pagano), como el que hace caso omiso de su voluntad (recaudador; 17). La comunidad puede reconciliar o expulsar (cf. 16,19); su decisión, refrendada por Dios (18). El mismo principio con otras palabras (19s). Las decisiones no se toman a la ligera ni por el mero parecer humano (petición): la eficacia se debe a la presencia de Jesús entre los que apelan a él.

                    Pedro se mueve en el terreno de la casuística. Su pregunta remite al v.15. Jesús alude a Gn 4,24 (cántico de Lamec): el perdón debe extenderse hasta donde llegó el deseo de venganza (21s). La parábola (23-34) confirma lo dicho: quien no perdona/ejerce el amor con el prójimo no tiene capacidad para ser perdonado/experimentar el amor de Dios.

LA OVEJA PERDIDA. Mt 18,12-14.

                   12 A ver, ¿qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas y que una se le extravía; ¿no deja las noventa y nueve en el monte par air en busca de la extraviada?
13 Y si llega a encontrarla, os aseguro que ésta le da más alegría que las noventa y nueve que no se han extraviado.
14 Así tampoco quiere vuestro Padre del cielo que se pierda uno de esos pequeños.

EXPLICACIÓN.

12 - 14.     Solicitud por los pequeños. El extravío de uno hace aumentar su amor por él y la alegría del encuentro. El lugar de la salvación es la comunidad; fuera de ella, peligro de perderse.

EVITAR EL ESCÁNDALO. Mt 18,6-10.

                   6 En cambio, al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le convendría que le colgasen al cuello una rueda de molino y lo sepultaran en el fondo del mar.
                   7 ¡Pobre mundo por los escándalos! Porque forzosamente los escándalos van a llegar, pero ¡ay del hombre por quien llega el escándalo!
                   8 Si tu mano o tu pie te pone en peligro, córtatelo y tíralo: más te vale entrar manco o cojo en la vida que er echado al fuego perenne con las dos manos o los dos pies.
                  9 Y si tu ojo te pone en peligro, sácatelo y tíralo: más te vale entrar tuerto en la vida que ser echado con los dos ojos al fuego del quemadero.
                 10 Cuidado con mostrar desprecio a un pequeño de ésos, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.

EXPLICACIÓN.

6 - 10.        Estos pequeños, se identifican con el chiquillo/servidor. Se caracterizan por su adhesión a Jesús (que creen en mí), que se manifiesta precisamente en el servicio (cf. 20,28). El escándalo: el desprecio de los pequeños (10), por parte de los que pretenden ser "más grandes" (18,1). Ambición de poder. Si los discípulos se portan así, no hay esperanza para la humanidad, el mensaje de Jesús queda neutralizado (7). La mano, la actividad; el pie, el camino errado; el ojo, el deseo (5,28) de riqueza (6,22s) (8s). Según la creencia judía, sólo siete ángeles superiores veían el rostro de Dios; para ponderar el respeto que merecen los pequeños, Jesús usa esta imagen (10): ellos son los más importantes ante Dios. Algunos mss. y versiones intercalan el v.11 tomado de Lc 19,10: "Porque este Hombre ha venido a buscar lo que estaba perdido y a salvarlo".

EL MÁS GRANDE EN EL REINO. Mt 18,1-5.

18               1 En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
                         - Vamos a ver, ¿quién es más grande en el reino de Dios?
                         2 El llamó a un criadito, lo puso en medio
3 y dijo:
                         - Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como estos chiquillos, no entráis en el reino de Dios;
4 o sea, que cualquiera que se haga tan poca cosa como el chiquillo éste, ése es el más grande en el reino de Dios;
5 y el que acoge a un chiquillo como éste por causa mía, me acoge a mí.

EXPLICACIÓN.

1 - 5.               Instrucción en la casa/comunidad (cf. 17,25). Los discípulos, según la mentalidad del judaísmo, suponen que en la comunidad hay diferencias de rango. Criadito, lit. "chiquillo", término de doble sentido, como en castellano: "jovencito", "pequeño servidor". No es una chiquillo cualquiera (3: estos chiquillos; 5: un chiquillo como éste/de esta clase), sino un sirviente. "Hacerse como chiquillos/servidores", renunciando a toda ambición personal (cf. 5,3; 16,24). La grandeza se juzga por criterios opuestos a los de la sociedad. No el que manda, sino el que sirve es el más grande. El chiquillo, modelo de discípulo; los que adoptan esta actitud en la misión (cf. 10,40), llevan consigo la presencia de Jesús.

EN CAFARNAÚN: EL IMPUESTO DEL TEMPLO. Mt 17,24-27.

                  24 Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto del templo se acercaron a Pedro y le preguntaron:
                 - ¿Vuestro maestro no paga el impuesto?
                 25 Contestó:
                 - Sí.
                Cuando llegó a casa se adelantó Jesús a preguntarle:
                - ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de este mundo, ¿a quiénes les cobran tributos e impuestos, a los suyos o a los extraños?
                26 Contestó:
                - A los extraños.
                Jesús le dijo:
                - O sea, que los suyos están exentos.
27 Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al mar y echa el anzuelo; coge el primer pez que saques, ábrele la boca y encontrarás una moneda; cógela y págales por mí y por ti.

EXPLICACIÓN.

24 - 27. Impuesto anual al templo, obligatorio para todo israelita mayor de 20 años (Éx 30,11-13; 38,26; Neh 10,33s). Algunos rabinos se eximían de pagar. Pregunta de los recaudadores (24). La respuesta de Pedro supone su concepción del Mesías que respeta y continúa las instituciones de Israel (16,23). Lección de Jesús, ampliando el caso: la comunidad cristiana ha de tener conciencia de su libertad, pero hay que respetar los sentimientos del pueblo (27). El Padre le procurará los medios (28).

B. CONDUCTA INDIVIDUAL Y COMUNITARIA. Predice nuevamente la Pasión. Mt 17,22-23.

                  22 Mientras caminaban juntos por Galilea les dijo Jesús: 
                 - Al Hombre lo van a entregar en manos de los hombres y
23 lo matarán, pero al tercer día resucitará.
                 Ellos quedaron consternados.

EXPLICACIÓN.

22 - 23.    De nuevo en Galilea (cf. 16,13). "El Hombre", valor extensivo; este destino toca lo mismo a él que a sus seguidores. Al contrario que en 16,21 no menciona lugar ni personajes concretos. La vida vence a la muerte. Reacción: tristeza, no adhesión.