miércoles, 25 de mayo de 2011

EL HOMBRE DEL BRAZO ATROFIADO. Mt 12,9-14.

                   9 Se marchó de allí y fue a la sinagoga de ellos.
10 Había allí un hombre con un brazo atrofiado; para poder acusar a Jesús, le preguntaron:
                   - ¿Está permitido curar en sábado?
                 11 Él les respondió:
                   - Supongamos que uno de vosotros tiene una oveja, y que un sábado se le cae en una zanja, ¿la agarra y la saca o no?
                 12 Pues ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, está permitido hacer bien en sábado.
                 13 Entonces le dijo al hombre:
                  - Extiende el brazo.
                  Lo extendió y quedó sano y normal como el otro.
14 Al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con él.

EXPLICACIÓN.

9 - 14.         Continúa la controversia en la sinagoga. "Brazo", gr. kheir, brazo o mano, símbolo de la actividad; "atrofiado", reseco, sin vida. Jesús enfrenta a los fariseos con su propio modo de obrar: valoran la propiedad, pero no al hombre (11-12). Jesús subordina el precepto al hombre, valor supremo. El inválido, figura de los fieles de la sinagoga. Jesús emancipa al pueblo del dominio de los dirigentes, ejercido por medio de la Ley; de ahí la reacción homicida (14).

ARRANCANDO ESPIGAS EN SÁBADO. Mt 12,1-8.

12               1 En aquella ocasión, un sábado echó Jesús a andar por lo sembrado; los discípulos sintieron hambre y empezaron a arrancar espigas y a comer.
2 Los fariseos, al verlo, le dijeron:
                      - Mira, tus discípulos están haciendo lo que no está permitido en día de precepto.
                      3 Él les replicó:
                      - ¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus hombres sintieron hambre?
4 Entró en la casa de Dios y comieron de los panes y de la ofrenda, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus hombres, sino sólo a los sacerdotes.
5 Y ¿no habéis leído en la Ley que los sábados los sacerdotes violan el precepto en el templo sin incurrir en culpa?
6 Pues os digo que hay algo más que el templo aquí.
7 Si comprendierais lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios" (Os 6,6) no condenaríais a los que no tienen culpa.
8 Porque el Hombre es señor del precepto.

EXPLICACIÓN.

1 - 8. Se explicita el contraste entre Jesús maestro y los maestros de Israel. Carga insoportable de la observancia del sábado, síntesis de la Ley. Mt señala que los discípulos sienten hambre (no en Mc ni Lc). Arrancar espigas, permitido por Dt 23,26, pero los fariseos lo consideran equivalente a la recolección, prohibida en sábado (Éx 34,21). Esperan que Jesús corrija a sus discípulos, pero él defiende su conducta.

                   Episodio conocido en la historia de David (Lv 24,5-9; 1 Sm 21,1ss): ante la necesidad, David contravino lo prescrito. La misma Ley (Nm 28,9s) relativiza el precepto del descanso. Si el culto a Dios en el templo prevalecía sobre el descanso (5) ahora Jesús es superior al templo (6) y la misericordia/ayuda al hombre prevalece sobre el culto (Os 6,6; cf. Mt 5,7) (7). Razón última: el Hombre (el que posee el Espíritu de Dios) es señor del precepto y, por tanto, de la Ley. Los discípulos, en su tanto, participan de la libertad y del señorío de Jesús mismo.

martes, 24 de mayo de 2011

ACERCAOS A MÍ. Mt 11,25-30.

                   25 En aquella ocasión exclamó Jesús:
                   - Bendito seas, Padre, Señor del cielo y tierra, porque, si has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla;
26 sí, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien.
                  27 Mi Padre me lo ha entregado todo; al Hijo lo conoce sólo el Padre y al Padre lo conoce sólo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
                  28 Acercaos a mí todos los que estáis rendidos y abrumados, que yo os daré respiro. 
29 Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde: encontraréis vuestro respiro,
30 pues mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

EXPLICACIÓN.

25 - 30.      Los intelectuales no entienden las obras del Mesías, pero sí el pueblo sencillo. Es la ausencia de todo interés torcido lo que permite discernir el plan de Dios. (11,19b). Los sabios y entendidos (Is 29,14): sus mezquinos intereses inutilizan su ciencia. Me lo ha entregado todo, cf. 1,23: "Dios con nosotros"; 3,17; "mi Hijo", La relación íntima entre Jesús y el Padre, por la comunidad de Espíritu (3,16); sólo conoce al Padre quien recibe el Espíritu de Jesús y experimenta el amor de Dios como Padre. El conocimiento de Dios a través del estudio de la Ley (sabios y entendidos) no es verdadero conocimiento. Se atribuye al Padre o a Jesús o que depende de la disposición del hombre (27). "Cansados y agobiados" por la enseñanza de los sabios y entendidos. Jesús es maestro, pero no domina (28). Yugo, las exigencias que se derivan de su mensaje. Para acercarse a Dios no hay que observar la Ley, basta con acercarse a Jesús.

RECRIMINA A LAS CIUDADES. Mt 11,20-24.

                   20 Se puso entonces a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todas sus potentes obras, por no haberse enmendado.
                   21 - ¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho las potentes obras que en vosotras, hace tiempo que habrían mostrado su arrepentimiento con sayal y ceniza.
22 Pero os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
23 Y tú, Cafarnaún, ¿piensas encumbrarte hasta el cielo? Bajarás al abismo (Is 14,13-15); porque si en Sodoma se hubieran hecho las potentes obras que se han hecho en ti, habría durado hasta hoy. 
24 Pero os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.

EXPLICACIÓN.

20 - 24.        Las ciudades, sede de las escuelas rabínicas y centro de la cultura religiosa: los círculos intelectuales. No dan el paso preliminar (la enmienda) para el reinado de Dios. Peores que los paganos (21s). Cafarnaún, centro de la actividad de Jesús (4,13): peor que Sodoma, prototipo de ciudad maldita. Resistencia encarnizada al mensaje de Jesús por parte de los círculos intelectuales de Galilea.

B. OPOSICIÓN DE LOS DIRIGENTES E INCOMPRENSIÓN DEL PUEBLO. Emisarios de Juan Bautista y elogio de Juan. Mt 11,2-19.

                    2 Juan se enteró en la cárcel de las obras que hacía el Mesías y mandó dos discípulos a preguntarle:
                   3 -¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otro?
                   4 Jesús les respondió:
                   - Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo:
                   5 Ciegos ven y cojos andan,
                      leprosos quedan limpios y sordos oyen,
                      muertos resucitan
                      y pobres reciben la buena noticia (Is 26,19).
                   6 Y ¡dichoso el que no se escandalice de mí!
                   7 Mientras se alejaban, Jesús se puso a hablar de Juan a las multitudes:
                   - ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto?, ¿una caña sacudida por el viento?
8 ¿Qué salisteis a ver si no?, ¿un hombre vestido con elegancia? Los que visten con elegancia, ahí los tenéis, en la corte de los reyes.
9 Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver un profeta? Sí, desde luego, y más que profeta;
10 es él de quien está escrito:


                  Mira, yo envío mi mensajero delante de ti;
                  él preparará tu camino ante ti (Éx 23,20; Mal 31).

                11 Os aseguro que no ha nacido de mujer nadie más grande que Juan Bautista, aunque el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él.
12 Desde que apareció Juan hasta ahora, se usa la violencia contra el reinado de Dios y gente violenta quiere quitarlo de en medio;
13 porque hasta Juan los profetas todos y la Ley eran profecía,
14 pero él, aceptadlo si queréis, es el Elías que tenía que venir.
15 Quien tenga oídos, que escuche.
              16 ¿A quién diré que se parece esta generación? Se parece a unos niños sentados en la plaza que gritan a los otros:


              17 "Tocamos la flauta y no bailáis,
              cantamos lamentaciones y no hacéis duelo".


              18 Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron que tenía un demonio dentro.
19 Viene el Hombre, que come y bebe, y dicen: "¡Vaya un comilón y un borracho, amigo de recaudadores y descreídos!" Pero la sabiduría de Dios ha quedado justificada por sus obras.

EXPLICACIÓN.

2 - 19.      La pregunta de Juan Bautista revela su duda. El que había de venir (3,11). Juan anunciaba el bautismo/inicio del Mesías (3,10.12). Jesús, en cambio, soporta la oposición (9,11-13.14). Jesús se remite a sus obras (4s), con frases de los profetas que anunciaban la liberación y la salvación (Is 35,5; 29,18; 26,19; 61,1). Ningún rasgo de juicio. Aviso y bienaventuranza (6, cf. 3,14s). Elogio de Juan ante las multitudes (7-15). Más que profeta, por ser el precursor del Mesías (9s). Diferencia entre AT (nadie más grande) y reinado de Dios (el más pequeño, más grande que él) (11). Mientras el reinado de Dios era sólo promesa, todos estaban a favor; pero en cuanto llega la realidad y exige la enmienda (3,2; 4,17), es decir, la cesación de la injusticia, los círculos de poder se ponen en contra y usan la violencia contra él (12s). Juan encarna la figura de Elías (14), el precursor inmediato del Mesías. Critica de los que no aceptaron a Juan ni aceptan a Jesús (16-19), de los violentos (12). Difaman a ambos para neutralizar su mensaje. La sabiduría = el plan de Dios, actuando en las obras liberadoras del Mesías (11,2-5). A la difamación responde con los hechos.

NO PAZ, SINO ESPADAS. Mt 10,34-11,1.

                   34 No penséis que he venido a sembrar paz en la tierra: no he venido a semrar paz, sino espadas;
35 porque he venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con la madre, a la nuera con la suegra; 
36 así que los enemigos de uno serán los de su casa (Miq 7,6).
                  37 El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; 
38 y el que no coge su cruz y me sigue, no es digno de mí.
                 39 El que ponga al seguro su vida, la perderá, y el que pierda su vida por causa mía, la pondrá al seguro.
                 40 El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado.
41 El que recibe a un profeta en calidad de profeta tendrá recompensa de profeta; el que recibe a un justo en calidad de justo tendrá recompensa de justo;
42 y cualquiera que le dé a beber aunque sea un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su calidad de discípulo, no se quedará sin recompensa, os lo aseguro.


11            1 Cuando terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, Jesús se marchó de allí, para enseñar y predicar por aquellos pueblos.

EXPLICACIÓN.

10,34-11,1.    Disipa un malentendido. Hay que trabajar por la paz (5,9), mediante la opción contra la riqueza (5,3), para implantar la justicia (5,6); pero este mensaje y conducta suscita una tremenda oposición. La primera lealtad, para Jesús, y ésa hasta dar la vida (37s), ahí está la realización del discípulo (38). Portadores de la presencia de Jesús y del Padre (40). La recompensa (42) es la comunicación con el Padre. Se cierra el discurso (11,1) con un epílogo semejante al de 7,28. Sus doce discípulos, como en 10,1.

PERSECUCIONES. Mt 10.16-33.

                   16 Mirad que yo os mando como ovejas entre lobos: por tanto, sed cautos como serpientes e ingenuos como palomas. 
17 Pero tened cuidado con la gente, porque os llevarán a los tribunales, os azotarán en sus sinagogas
18 y os conducirán ante gobernadores y reyes por mi causa, como prueba contra ellos y contra los paganos.
                  19 Cuando os entreguen no os preocupéis por lo que vais a decir o por cómo lo diréis, pues lo que tenéis que decir se os inspirará en aquel momento;
20 porque no seréis vosotros los que habléis, será el Espíritu de vuestro Padre quien hable por vuestro medio.
                  21 Un hermano entregará a su hermano a la muerte, y un padre a su hijo; se levantarán en el juicio hijos contra padres y los harán morir,
22 y seréis odiados de todos por razón de mi persona; pero aquel que resista hasta el final, ése se salvará.
                 23 Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra, porque os aseguro que no habréis acabado con las ciudades de Israel antes que vuelva el Hombre.
                 24 Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo.
25 Ya le basta al discípulo con ser como su maestro y al esclavo como su amo. Y si al cabeza de familia le han puesto de mote Belcebú, ¡cuánto más a los de su casa!
                26 Conque no les cojáis miedo, porque nada hay cubierto que no deba descubrirse ni nada escondido que no deba saberse;
27 lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde la azotea.
                28 Tampoco tengáis miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar la vida; temed si acaso al que puede acabar con vida y cuerpo en el fuego.
               29 ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo caerá al suelo sin que lo sepa vuestro Padre.
30 Pues, de vosotros, hasta los pelos de la cabeza están contados.
31 Conque no tengáis miedo, que vosotros valéis más que todos los gorriones juntos.
              32 En conclusión: Por todo el que se pronuncie por mí ante los hombres, me pronunciaré también yo ante mi Padre del cielo,
33 pero al que me niegue ante los hombres, lo negaré yo a mi vez ante mi Padre del cielo.

EXPLICACIÓN.

16 - 33.      Inermes ante enemigos despiadados (16, cf. 5,10). Prudencia o cautela, pero sencillez sin astucias (16). La prudencia (17, cf. 7,6). Confianza (19-20). Actitudes ante el mensaje (21s). La muerte no es un fracaso (22). La vuelta del Hombre (23), la destrucción de Jerusalén (cf. 26,64). La suerte del discípulo es la del maestro, (5,11s). Desarrolla la última bienaventuranza (26,31). No hay que amedrentarse ni puede ocultarse el mensaje. Los hombres pueden suprimir la vida física, pero no la persona (28, cf. 10,22). Confianza en el Padre (29-31, cf. 5,10b; tienen a Dios por rey; 6,25-34). De la postura que tome el discípulo ante los hombres depende su suerte final (32s).