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viernes, 17 de junio de 2011

B. EN EL TEMPLO. Mt 21,12-17.

                  12 Jesús entró en el templo y se puso a echar a todos los que vendían y compraban allí. Volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas,
13 diciéndoles:
                  - Escrito está: "Mi casa será casa de oración" (Is 56,7), pero vosotros la convertís en una cueva de bandidos (Jr 7,11).
                  14 En el templo se le acercaron ciegos y cojos y él los curó.
15 Los sumos sacerdotes y los letrados, al ver las cosas admirables que hacía y a los chicos que gritaban en el templo "Viva el Hijo de David",
16 le dijeron indignados:
                  - ¿Oyes lo que dicen ésos?
                  Jesús les replicó:
                  - Sí. ¿Nunca habéis leído aquello: "De la boca de los sencillos y de los niños de pecho has sacado una alabanza"? (Sal 8,3).
                 17 Y dejándolos plantados, salió fuera de la ciudad hasta Betania y pasó la noche allí.

EXPLICACIÓN.

12 - 17.     Denuncia del comercio en el templo. Alusión a Zac 14,21: llegada de los tiempos mesiánicos. Las mesas de los cambistas, exponente del pago del tributo. La acción de Jesús toca un punto neurálgico: el sistema económico del templo, con el ingente aflujo de dinero de todo el mundo conocido. Las palomas, ofrenda para los sacrificios de propiciación y expiación (reconciliación con Dios), en particular para los pobres (Lv 5,7; 14,22.30s). Explotación religiosa. Dos textos proféticos combinados (13): era misión del templo ser lugar de encuentro con Dios (Is 56,7), pero el afán de lucro lo ha convertido en cueva de bandidos (Jr 7,11), donde se almacena el botín fruto del expolio de pueblo. Alude a la destrucción del templo (Jr 7,12-15). Curación de ciegos y cojos (14), obras del Mesías (11,5) y señal del éxodo definitivo (Is 35,5s); la alusión a la profecía muestra que ceguera y cojera son figuradas: esos inválidos que están "en el templo" (2 Sm 5,8b) simbolizan al pueblo sometido a esa institución. Jesús los libera. Reacción de sacerdotes y letrados (15s), los "sabios y entendidos" (11,25); la cita de Sal 8,3 está elegida en función del término "sencillos", los que reciben la revelación del Padre (11,25).

miércoles, 27 de abril de 2011

III. PROCLAMACIÓN DEL REINO Y REVELACIÓN DEL MESÍAS. A. El Israel Mesiánico. Primera actividad en Galilea. Mt 4,12-17.

                   12 Al enterarse de que habían detenido a Juan, Jesús se retiró a Galilea.
13 Dejó Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en territorio de Zabulón y Neftalí.
14 Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:


                  15 ¡País de Zabulón y país de Neftalí,
                       camino del mar, al otro lado del Jordán
                       Galilea de los paganos!
                  16 El pueblo que habitaba en tinieblas
                       vio una luz grande;
                       a los que habitaban en tierra y sombra de muerte
                       una luz les brilló (Is 8,2-9,1).


                 17 Desde entonces empezó Jesús a proclamar:
                 - Enmendaos, que está cerca el reinado de Dios.

EXPLICACIÓN.

12 - 17.        Oposición a Juan y fin de su actividad. La misma proclama de Juan, pero ahora en boca de Jesús, resuena, no desde el desierto, sino en medio de la sociedad. Cafarnaún, capital judía de Galilea (Tiberíades, la residencia real, de costumbres paganas), puesta en relación con el antiguo reparto de la tierra (13: Zabulón y Neftalí). El texto profético habla de liberación; tinieblas, símbolo del caos e imagen de la muerte; luz, vida. Jesús es el liberador que se prepara a la acción. Su proclamación (17) recoge la del Bautista, pero no asocia a ella el bautismo o algún rito religioso, ni anuncia un juicio contra los que no la acepten. Este pregón inaugura su actividad con el pueblo.