viernes, 10 de junio de 2011

EL NIÑO EPILÉPTICO. Mt 17,14-20.

                    14 Cuando llegaron adonde estaba la multitud se le acercó un hombre
15 que le dijo de rodillas:
                    - Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y sufre terriblemente: muchas veces se cae en el fuego y otras muchas en el agua.
16 Se lo he traído a tus discípulos y no han sido capaces de curarlo.
                   17 Jesús contestó:
                   - ¡Generación sin fe y pervertida! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo aquí.
                   18 Jesús increpó al demonio y salió; en aquel momento quedó curado el chico.
                   19 Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:
                   - ¿Por qué razón no pudimos echarlo nosotros?
                   20 Les contestó:
                   - Porque tenéis poca fe. Os aseguro que si tuvierais fe como un grano de mostaza le diríais a ese monte que se moviera más allá y se movería. Nada os sería imposible.

EXPLICACIÓN.

14 - 20.         Episodio en relación con el problema del mesianismo. Los demonios representan ideologías contrarias al plan de Dios (16-23). Este demonio, la ideología mesiánica impuesta al pueblo por los letrados, que espera una solución milagrosa con la llegada de Elías (17,10s). Esto causa la desesperación del pueblo (epilepsia), que busca salir de su situación desesperada usando la violencia, según modelos del AT que llevaban al fracaso. Los discípulos, que no se adhieren al mesianismo de Jesús (16,23), no son capaces de liberarlo (16). Invectiva de Jesús, dirigida sobre todo a los discípulos (17). Curación (cf. 12,22s). Jesús había dado a los discípulos autoridad para expulsar demonios (10,1); fracasan por falta de fe/adhesión a Jesús. Algunos mss. y versiones añaden el v.21, tomado de Mc 9,29: "Esta ralea no puede salir con nada, más que pidiéndolo".

TRANSFIGURACIÓN. Mt 17,1-13.

17               1 Seis días después se llevó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y subió con ellos a un monte alto y apartado.
2 Allí se transfiguró delante de ellos: su rostro brillaba como el sol y sus vestidos se volvieron esplendentes como la luz.
3 De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
                      4 Intervino Pedro y le dijo a Jesús:
                     - Señor, viene muy bien que estemos aquí nosotros; si quieres, hago aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
                     5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y dijo una voz desde la nube:
                     - Éste es mi Hijo, el amado, en quien he puesto mi favor. Escuchadlo.
                     6 Al oírla cayeron los discípulos de bruces, aterrados.
                     7 Jesús se acercó y los tocó diciéndoles:
                     - Levantaos, no tengáis miedo.
                     8 Alzaron los ojos y no vieron más que al Jesús de antes, solo.
                     9 Mientras bajaban del monte, Jesús les mandó:
                     - No contéis a nadie la visión hasta que el Hombre resucite de la muerte.
                    10 Los discípulos le preguntaron:
                    - ¿Por qué dicen los letrados que Elías tiene que venir primero?
                    11 Él les contestó:
                    - ¿De modo que va a venir Elías a ponerto todo en orden?
12 Pues os digo que Elías vino ya y, en vez de reconocerlo, lo trataron a su antojo. Así también el Hombre va a padecer a manos de ellos.
                    13 Los discípulos comprendieron entonces que se refería a Juan Bautista.

EXPLICACIÓN.

1 - 13.           Esta escena pretende mostrar a los tres discípulos más destacados que el destino del Mesías antes enunciado (16,21) es "la idea de Dios" (16,23). Jesús les demuestra la realidad y calidad de la vida que supera la muerte. Monte alto, manifestación divina excepcional; como el sol, (cf. 13,43); el blanco, color de la gloria divina. Moisés y Elías conversan con Jesús (3): alusión a Éx 34,45. El AT (Ley y Profetas), subordinado a Jesús, el Hombre, ha de interpretarse a partir de él. Propuesta de Pedro (4), que enlaza con la fiesta de las Chozas, de marcado carácter mesiánico nacionalista; pone a Moisés y Elías en el mismo plano de Jesús (tres tiendas); el Mesías debe integrarse en las categorías del AT. La nube (5), símbolo de la presencia divina (Éx 13,21; Nm 9,15; 2 Mac 2,8). La voz repite las palabras del bautismo (3,17) y señala la unicidad de Jesús; ningún personaje del AT puede compararse con él. Escuchadlo a él (cf. Dt 18,15). El AT queda relativizado. Miedo de los discípulos (cf. Dn 8,17) ante la teofanía (Is 6,5; Dn 10,15.19). Jesús los toca como a los enfermos y a los muertos (8,3.15; 9,25-29); están en la misma situación que el antiguo Israel. Comunicar la visión mal entendida (4) induciría al error sobre el mesianismo de Jesús (9). Buscan un argumento contra la doctrina de los letrados (10). La figura de Elías se ha realizado en Juan Bautista. No habrá intervención milagrosa. La misión de Juan ha sido impedida por la violencia del poder (12). 

miércoles, 8 de junio de 2011

IV. RESISTENCIA DE LOS DISCÍPULOS AL MESIANISMO DE JESÚS. A. VERDADERO Y FALSO MESIANISMO. Predice la Pasión. Mt 16,21-28.

                    21 Desde entonces empezó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén, padecer mucho a manos de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.
                   22 Entonces Pedro lo tomó aparte y empezó a increparlo:
                   - ¡Líbrete Dios, Señor! ¡No te pasará a ti eso!
                   23 Jesús se volvió y dijo a Pedro:
                   - ¡Vete! ¡Quítate de en medio, Satanás! Eres un tropiezo para mí, porque tu idea no es la de Dios, sino la humana.
                  24 Entonces dijo a los discípulos:
                  - El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga.
25 Porque si uno quiere poner a salvo su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la pondrá al seguro. 
26 Y luego, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero a precio de su vida? ¿Y qué podrá dar para recobrarla?
27 Además, el Hombre va a venir entre sus ángeles con la gloria de su Padre, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta.
28 Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar al Hombre en su realeza.

EXPLICACIÓN.

21 - 28.       Nuevo período (cf. 4,17), dedicado a los discípulos. Jesús los informa sobre su propio destino. Senadores, los miembros del Gran Consejo, pertenecientes a la aristocracia seglar, los grandes terratenientes. Sumos sacerdotes, la aristocracia sacerdotal; pertenecían, como los senadores al partido saduceo. Letrados, tercer grupo del Gran Consejo, en su mayoría fariseos. El poder del dinero, los líderes religiosos e intelectuales van a pasar a la ofensiva contra Jesús. La muerte no será la última palabra (resucitará). Desacuerdo de Pedro (22): ha profesado la fe auténtica, pero rechaza la actuación que se deriva de ella. Increpa a Jesús como si se opusiera al plan de Dios. No acepta que Jesús muera. Indignación de Jesús (23): las palabras de Pedro concretan la tercera tentación (4,10), la de la gloria y el poder. Pedro es obstáculo porque quiere desviar el mesianismo de Jesús hacia el poder y el triunfo (23). Condiciones del seguimiento (24). Adhesión inicial (venirse conmigo); primera condición: renunciar a toda ambición personal (5,3); segunda, aceptar ser perseguido por la sociedad y aun condenado a muerte (cf. 5,10); nuevas formulaciones de la primera y última bienaventuranza (5,3.10): son los mandamientos mínimos (5,19). Tres argumentos en favor del seguimiento (25-27): 1) la vida física no es el valor supremo; 2) un ideal sólo para esta vida no puede satisfacer; 3) habrá una reivindicación para los que lo sigan (cf. 25,31-46). Colofón: prueba de la verdad de sus palabras: un acontecimiento clamoroso hará ver que el Mesías, el Hombre rechazado, interviene en el curso de la historia (cf. 24,34s).

RECONOCIMIENTO DEL MESÍAS. Mt 16,13-20.

                13 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
- ¿Quién dice la gente que es el Hombre?
                14 Contestaron ellos:
- Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
                15 Él les preguntó:
                - Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
                16 Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
                - Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
               17 Jesús le respondió:
               - ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! Porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre del cielo.
18 Ahora te digo yo: Tú eres Piedra, y sobre esa roca voy a edificar mi comunidad y el poder de la muerte no la derrotará.
19 Te daré las llaves del reino de Dios; así, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

              20 Y prohibió terminantemente a los discípulos decirle a nadie que él era el Mesías.

EXPLICACIÓN.

Fuera del territorio judío y de la concepción del Mesías nacionalista. El Hombre es el portador del Espíritu de Dios (3,16s), pero la gente lo asimila a personajes del AT. No descubren su novedad (14). Simón Pedro se hace espontáneamente el portavoz del grupo (16); sus palabras son una perfecta profesión de fe cristiana: el Mesías Hijo de Dios, en lugar del Mesías hijo de David de la expectación general; vivo, el que posee la vida y la comunica; también el Hijo es dador de vida y vencedor de la muerte. Bienaventuranza (17). Es el Padre quien comunica el conocimiento de su Hijo. Pedro es uno de la gente sencilla (11,25-27). Esta revelación no es, por tanto, un privilegio suyo, está ofrecida a todos, pero sólo los "sencillos" están en disposición de recibirla. Respuesta de Jesús (18) a la profesión de fe (16: Tú eres; 18: Tú eres). Piedra/Pedro y roca no son equivalentes: la piedra puede lanzarse (2 Mac 1,16; 4,41); la roca es inamovible. En 7,24s, se trataba de la vida del creyente; en este pasaje, de la vida de la comunidad mesiánica. La primera se concebía como una casa, la segunda, como una ciudad (Iglesia, cf. 5,14; 27,53), es decir, como una sociedad humana. En el primer caso, la roca era la conducta según el mensaje de las bienaventuranzas; en el segundo, es la fe/adhesión a Jesús Mesías Hijo de Dios. El que la profese, es "piedra", entra en la construcción de la nueva ciudad. Se presenta el reino de la muerte (18b) como una ciudad enemiga; sus puertas (el lugar más fortificado) representa su poder. Victoria sobre la muerte. Dos imágenes paralelas describen ciertas funciones de los creyentes; representados por Pedro, admiten o rechazan en la nueva comunidad (el reino de Dios) (cf. Is 22,22). Desatar, perdonar los pecados de los que con fe en Jesús (cf. 9,8) se incorporan a la comunidad, cancelar un pasado permitiendo comenzar una vida nueva; atar, imputar el pecado, excluir de la comunidad (cf. 18,15-18). Prohibición (20): el mesianismo de Jesús podría ser mal interpretado por la gente.

LA LEVADURA DE FARISEOS Y SADUCEOS. Mt 16,5-12.

                   5 Al llegar los discípulos a la otra orilla, se les había olvidado llevar pan.
                   6 Jesús les dijo:
                   - ¡Atención! Mucho cuidado con la levadura de los fariseos y saduceos.
                   7 Ellos se decían:
                   - ¡No hemos traído pan!
                   8 Dándose cuenta, les dijo Jesús:
                   - ¿Por qué os decís entre vosotros, gente de poca fe, que no tenéis pan?
9 ¿No acabáis de entender?, ¿no recordáis los cinco panes de los cinco mil y cuántos cestos recogisteis?,
10 ¿ni los siete panes de los cuatro mil y cuántas espuertas recogisteis?
11 ¿Cómo no entendéis que no hablaba de panes? Mucho cuidado con la levadura de los fariseos y saduceos.
                  12 Entonces comprendieron que no los prevenía contra la levadura del pan, sino contra la doctrina de los fariseos y saduceos.

EXPLICACIÓN.

5 - 12.           En la orilla pagana el lago. Fariseos y saduceos (6), como en el episodio anterior. Los discípulos asocian la mención de la levadura con el pan (7). Reproche de Jesús (8-11). No han comprendido el sentido de los episodios de los panes. No deben esperar señales espectaculares ni demostraciones triunfales (12).

UNA SEÑAL DEL CIELO. Mt 16,1-4.

16                1 Se acercaron los fariseos y saduceos y lo tentaron pidiéndole:
                        - Muéstranos una señal que venga del cielo.
                        2 Él les respondió:
                        - Al caer la tarde decís; "Está el cielo rojo, va a hacer bueno;
3 por la mañana decís: "El rojo del cielo está sombrío, hoy va a hacer tormenta". El aspecto del cielo sabéis interpretarlo, ¿y la señal de cada momento no sois capaces?
4 ¡Una generación perversa e idólatra y exigiendo señales! Pues señal no se le dará excepto la señal de Jonás.
                       Los dejó plantados y se marchó.

EXPLICACIÓN.

1 - 4.                  Fariseos y saduceos, como en 3,7s; representan a la clase dirigente. Tentación, la del poder y el triunfo espectacular, refrendo divino de su actividad (cf. 4,6). No compronden las señales que da Jesús (11,5; 14,13ss, éxodo). No quieren un Mesías que libere a los paganos, sino uno que establezca el predominio de Israel. La señal de Jonás, en este texto, se refiere al arrepentimiento de los paganos y a su aceptación por parte de Dios.

miércoles, 1 de junio de 2011

DA DE COMER A UNA MULTITUD. Mt 15,32-39.

                    32 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
                    - Me conmueve esta multitud, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen que comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen por el camino.
                   33 Los discípulos le preguntaron:
                   - Y en un despoblado, ¿de dónde vamos a sacar pan bastante para saciar a una multitud tan grande?
                   34 Jesús le preguntó:
                   - ¿Cuántos panes tenéis?
                   Contestaron:
                   - Siete y unos cuantos pececillos.
                   35 Mandó a la multitud que se recostase en la tierra, 
36 tomó los siete panes y los pececillos, pronunció una acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos; los discípulos se los daban a las multitudes.
37 Todos comieron hasta quedar saciados y recogieron los trozos sobrantes: siete espuertas llenas.
38 Comieron cuatro mil hombres adultos, sin mujeres ni niños.
                   39 Luego despidió a las multitudes, se embarcó y llegó a la comarca de Magadán.

EXPLICACIÓN.

32 - 39.        El episodio de la cananea ha introducido el tema del pan (15,26). Multitud pagana: no cinco, sino siete panes, alusión a los setenta pueblos paganos; en vez de doce (Israel) cestos, término palestinense, siete (paganos) espuertas, término usado fuera de Palestina; cuatro mil hombres (38), alusión a los cuatro puntos cardinales; en lugar de bendición (14,19), expresión hebrea, acción de gracias (36), expresión griega del mismo significado. Jesús toma la iniciativa (32). Tres días (cf. Os 6,2), multitud ya creyente). Los discípulos, incrédulos (33). En la tierra, alusión a 5,5. Saciados (cf. 5,7: la obra liberadora de Dios se hace por medio de hombres).